Voy andando por esa cuerda, otra vez…
Intento mantener el equilibrio, pero tú me soplas… y tus ojos me zarandean, tus manos se alargan aproximándome cada vez más a la nada del sinsabor, a la del sexo sin orgasmo, con poca pasión.
Oscurece y te pongo la mano en mi pecho, para que me quites el frío… pero es invierno y es inevitable que el afilado hielo me taladre, mientras tú te alejas sonriendo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario